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Un salto instintivo que salvó cuatro vidas

salto09042017

No se lo pensó dos veces. Desde el asfalto apenas veía un amasijo de hierros y un par de árboles en medio de mucha agua, pero hasta sus oídos llegaba una especie de maullido y, al poco, la angustia hecha grito de un padre. Se lanzó sin dudarlo, sin pensar en los ¿cuatro? ¿cinco? metros que había de caída.

Apenas unos minutos antes, Eva del Blanco Fuertes, guardia civil destinada en el puesto de Buenavista de Valdavia (Palencia), se disponía a montar un control de identificación de personas y vehículos en la autovía Camino de Santiago, la A-231, cuando el Centro Operativo de Servicios de la Guardia Civil (COS) les pasó el aviso: al parecer, habían alertado de un coche que podría haber caído al río desde la misma autovía a la altura de Carrión de los Condes. Inmediatamente se dirigieron hacia allí. Estaban a unos 25 kilómetros y no tardaron en llegar. No se veía nada ni tenían más información que la ya relatada.

Lo que había sucedido es que un vehículo que circulaba en sentido Burgos se salió de la vía por la mediana y el coche, con sus cuatro ocupantes, cayó al río. Se trataba de un joven matrimonio portugués que viajaba hacia Francia junto a sus dos hijos, un niño de cinco años y un bebé de diez meses.

Pero toda esa información fue posterior. Antes de eso, el compañero de Eva se puso de inmediato a regular la circulación de la autovía mientras ella se asomaba a la mediana a ver lo que veía. Y lo dicho, más que ver, oyó, se lanzó y encontró al padre intentando salir del coche, a medio cubrir por el agua, como buenamente podía y cerca de agotar sus fuerzas. Se lanzó a socorrerle, sacó a la madre y la reanimó y colocó en posición de seguridad sobre la parte del vehículo que sobresalía del agua y, durante 45 minutos, con el niño de 5 años de un brazo y el bebé del otro aguardó a que llegara el helicóptero que los trasladaría hasta el Hospital de Palencia.

El pasado 5 de abril la actuación de esta leonesa en el rescate fue reconocida en los premios Fundación Legado Alfonso XIIIFue entonces, con el trabajo hecho, cuando Eva se vino abajo, cuando tomó conciencia de que llevaba 45 minutos metida en el agua, cuando sintió las heridas que le habían provocado la caída de cinco metros, cuando se dio cuenta de que había cuatro vidas en juego. «Cuando te ves luego en el coche ya es cuando lloras un rato, ese día no comes, no duermes, sólo piensas en cómo estarán». Y estaban bien, todos sobrevivieron al accidente, y mucho tuvo que ver esta leonesa del barrio de La Palomera que lleva diez años en el cuerpo y que le quita mérito a su hazaña asegurando que «es su trabajo».

El pasado 5 de abril su actuación en el rescate fue reconocida con uno de los premios Fundación Legado Alfonso XIII, que distinguió a varios agentes por diversos servicios humanitarios y auxilios de especial relevancia. El suyo sin duda lo fue.

Por supuesto, se manifestó muy orgullosa y agradecida por tal reconocimiento, aunque asegura que el mejor premio fue la mirada de aquella familia, el abrazo de aquel pequeño de cinco años.

A sus 33 años, y con diez de servicio, ha pasado por varios destinos y ha tenido que enfrentarse a unas cuantas situaciones complicadas, por lo que tiene muy claro que, en su profesión, las cosas son así, «el día que menos te lo esperas salta la liebre». Aquel día de agosto de 2016 saltó la liebre y Eva saltó al río con una determinación que permitió que estas cuatro personas salieran con vida de este accidente.


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